Mostrando las entradas con la etiqueta (Entrevistas). Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta (Entrevistas). Mostrar todas las entradas

domingo, 23 de enero de 2011

Fernando Mora (Juaneco y su Combo / Los Claveles)


El padre de Fernando era comerciante y en cierta ocasión le dan una guitarra como pago. Inicialmente su hermano mayor era quien practicaba con la guitarra, pero luego se aburre y se la da a Fernando, comenzando así su pasión por dicho instrumento a finales de los sesentas.

Sus primeras experiencias como músico las vive en Anabacoa, un grupo de su barrio en La Victoria. Con ellos trabaja hasta 1974 y se dedicaban a tocar en cumpleaños, matrimonios y otros eventos sociales. Además, logran grabar un 45 RPM para el sello IFENSA. Por esos tiempos era conocido como Archie, debido a su pinta de gringo. Por ello mismo más adelante sería conocido como Pacurro, ya que en la selva a los rubios les dicen pacuchos.

En 1976, Los Titanes tienen una gira en Huancayo y su primera guitarra, Tito de la Cruz, enferma. Y como Fernando era un músico conocido de La Victoria, lo llevan para cumplir con esas presentaciones. En este viaje conoce al promotor Javier Hinostroza, quien también realizaba giras con Juaneco en la sierra central. Fernando le deja una buena impresión a Javier y éste le pide sus datos para cualquier oportunidad futura que se presente.

Y la oportunidad se da a raíz de la tragedia que envuelve a Juaneco y su Combo: en 1977 fallecen en un accidente aéreo Noe Fachín (1era guitarra), Wigberto Murrieta (2da guitarra), Walter Dominguez (bajo), Jairo Aguilar (bongó) y Edilberto Vasquez (animador). De esta manera, faltando todas las guitarras, el grupo no se encontraba en la posibilidad de cumplir con los contratos que ya tenían pendientes. Guillermo Wong, administrador de Juaneco, le pide ayuda al promotor Javier Hinostroza para conseguir nuevos músicos.

Es así como Fernando es recomendado y se presenta a una audición donde finalmente es aceptado como primera guitarra de Juaneco en mayo de 1977, junto con dos músicos de Acobamba que se desempeñaban como segunda guitarra y bajo. Todos se mudan a Pucallpa, sin embargo los músicos acobambinos no se acostumbraron a la ciudad ni al clima selvático, por lo que tiran la toalla prontamente. En su reemplazo echan mano de dos músicos pucallpinos: en el bajo entra Román Pinedo que venía de ser primera guitarra en Los Silvestres; y Freddy Giovanini en la segunda guitarra, misma posición que ocupaba en Séptima Región.

Con el nuevo Juaneco y su Combo armado retoman las giras por todo el país. En la segunda mitad de ese año, Wilindoro discute con Juaneco por el pago adelantado de una gira y se niega a viajar a Huancayo. Se queda en Pucallpa y se une por poco tiempo a Los Claveles. Ya en Huancayo y sin vocalista, Juaneco se entera que Tony Marín estaba en la misma ciudad y lo recluta como voz del conjunto.

De vuelta en Lima, hacia fines de 1977, Alberto Maraví –dueño de Infopesa- le indica a Juaneco que preparen material para una nueva grabación. Y ahí nace “Los reyes de la selva”, con la voz de Tony Marín. Sin embargo, como él era un músico conocido por haber trabajado con Los Tierra Roja, reclama más protagonismo en la banda y que su nombre sobresalga en las actividades promocionales. Juaneco no accede y Tony abandona el grupo, lo cual da pie a un nuevo acercamiento con Wilindoro, quien regresa e incluso se toma la foto que finalmente iría en la portada de “Los reyes de la selva”, aunque realmente no haya participado en dicha producción.

Fernando continúa con Juaneco y graban “Ven a bailar” en 1979 y “La cumbia de mi pueblo” al año siguiente. Por su parte, Mauro García, director de Los Claveles, veía cómo su grupo iba alzando vuelo y decide contratar mejores músicos. Por ello, le plantea una interesante propuesta económica a Fernando y éste, luego de conversarlo con Juaneco, abandona la agrupación, llevándose consigo a su amigo Rafael Oñate (bajista). En este contexto ingresan a Juaneco los hermanos Hugo y Bruno Tangoa, que trabajaban con Los Landers.

Además de los ya mencionados, completan Los Claveles: Jaime Córdova en la 2da guitarra, Felipe Portilla en el teclado, Julio López en los timbales y Mauro Ramos en la voz (antes vocalista de Séptima Región). Como Fernando ya conocía a Maraví por su experiencia con Juaneco, contacta a Los Claveles con Infopesa y graban en 1982 su único LP titulado “Vacílate rico”. En realidad grabaron alrededor de 25 temas, suficientes para dos producciones, pero solo montaron la voz en la mitad de ellos. Inicialmente, el plan era que solamente el vocalista debía volver a la sala de grabación en una fecha posterior para registrar su voz pero esto nunca se dio y las canciones quedaron en nada.

Hacia 1988, cuando ya había caído el gigante Infopesa, los hermanos Tangoa se retiran de Juaneco para formar su propia agrupación llamada Grupo Cáliz. Así, nuevamente se abre una vacante para el reingreso de Fernando y graban –ya para el sello Universal– “No llores abuelita”. Por esa misma época Manuel Vargas, el animador de Juaneco, se aventura y junta a algunos de los integrantes para grabar “El monito tocón” con el nombre ficticio de El Gran Cacique de Pucallpa, también en Universal.

Fernando continúa en la agrupación durante la mayor parte de los noventas y en 1999 forma su propia orquesta llamada Los Reyes de la Selva, grabando una producción en casete. La orquesta se desintegra en el 2005 y desde entonces Fernando continúa en Juaneco y su Combo y es el único que, por ley, tiene los derechos para manejar el nombre del grupo.

domingo, 31 de octubre de 2010

Pancho Lema (Los Principes / Grupo Fiesta)


A finales de los sesenta y antes de cumplir los 20 años, Pancho era un muchacho inquieto del Callao que es reclutado por su amigo Toto (más adelante “Toto y sus Patrullas”) para que participe en la Sonora Callao. Allí aprende a tocar las tumbas y da sus primeros pasos en la música. Un acontecimiento importante dentro de su carrera en esa primera etapa fue conocer al baterista / bongosero Paco Zambrano.

En esa época, era común que las agrupaciones tengan como integrantes “estables” a los guitarristas y a la voz, siendo reforzados por diferentes percusionistas que iban y venían por diferentes grupos. Incluso cuando los grupos provincianos venían a grabar a la capital, la disquera solo pagaba el pasaje de los principales músicos (guitarras y voz) y en las grabaciones eran reforzados por percusionistas limeños. Siendo esta la lógica, Paco Zambrano y Pancho Lema se juntan y trabajan como percusionistas para muchas agrupaciones: Popy y sus Pirañas, Manzanita y su Conjunto, Los Orientales de Paramonga, Los Ratones, Los Quantos de Ica, etc.

En ese transitar por diferentes agrupaciones, una etapa importante la vivió junto a Los Beta 5, ya que a inicios de los setentas participó en la grabación de sus dos primeros long plays para la disquera FTA, siendo prácticamente el sexto integrante. Incluso Pancho contacta a Changó con los hermanos Canevello e ingresa como tumbador, siendo descubierto luego como cantante.

Aprovechando su relación con FTA, le pide a su amigo Marcos Collazos, productor musical, la oportunidad de realizar una grabación y así nace su primer 45 RPM, apoyado por músicos de la disquera y bajo el nombre de “Pancho Lema y sus Estrellas”. También en los inicios Pancho forma el grupo “Los Petroleros”, con quienes llega a grabar algunos discos chicos para Virrey.

Otra de las agrupaciones que Pancho forma fue Los Príncipes, que comienzan grabando para Rey Record. Más adelante, gracias a su amistad con Enrique Lynch, productor musical de Sonoradio, llega también a esa disquera para aportar en los tradicionales discos de “Éxitos de temporada”, los cuales incluyen hits de diversos grupos que eran vendidos en fiestas patrias y en las fiestas navideñas. En Sonoradio graba varios discos chicos y logra pegar buenos éxitos, haciendo cantar a los famosos Chacalón y Chacal.

Paralelamente, conoce a Martín López y lleva a algunos de los muchachos de Los Príncipes para integrar Los Extraños, luego Armonía 6 y luego Grupo Naranja.

Otro hito importante dentro de la carrera de Pancho fue su amistad con Víctor Cáceres, dueño del sello Poderoso. Además de sus labores como músico, Pancho también comienza a hacer tareas de promotor de espectáculos y ayuda a nuevas jóvenes agrupaciones a dar el salto. Luego de la salida del Grupo Naranja de Poderoso por problemas entre Víctor Cáceres y Martín López; Pancho forma el “Grupo Fiesta”, para reemplazar el vacío dejado por Naranja en Poderoso, con Víctor Galindo en la primera guitarra. El nombre se le ocurre a Pancho volviendo de un viaje a Chosica, al ver en la carretera el restaurante Fiesta.

Cuando desaparece Poderoso, el Grupo Fiesta continúa su carrera en otras disqueras como Caracol, IEMPSA y Caravana, grabando muchos discos chicos. Además, en IEMPSA graban su único long play (Vamos a la fiesta) y en Caravana un mini lp. Ya en los últimos días de la agrupación, llegan a grabar una producción en Océano Producciones, pero ya en formato CD.

domingo, 16 de mayo de 2010

Manzanita y su Conjunto

Manzanita en un alto de las grabaciones para Disco Industria Nacional S.A. Gracias a Gringocholo por la foto.

El trujillano Berardo Hernández desde joven le cogió el gusto a la guitarra, acompañando a su hermano mayor Melesio, quien era guitarrista de música criolla. Ya a inicios de los sesentas, Berardo como solista interpretaba boleros y valses bajo el nombre artístico de Jack Sabu. De esas presentaciones en peñas capta la atención de artistas como Pedro Otiniano y Lucho Barrios, quienes lo incorporan para sus grabaciones. De otro lado, casualmente César Zárate, por entonces saxofonista en Los Pacharacos, vivía en el mismo barrio que Melesio. A través de él, Berardo es presentado ante el director Freddy Centti y contando con su visto bueno pasa a formar parte de la agrupación desde 1962.

En 1967 algunos miembros de Los Pacharacos abandonan la agrupación y forman Los Pachas, quienes serían parte de la disquera DINSA. Berardo entre ellos, estaba acompañado por Jorge Mariazza (timbales), Modesto Pastor (2da guitarra) y dirigidos por César Zárate (saxo). También por esa época integra Los Piratas, que graban para IEMPSA. En ambos grupos Berardo ya mostraba los acordes que más adelante haría muy famosos bajo su propia agrupación. Hay también quienes afirman que Berardo ya ensayaba sus propias composiciones desde la época con Los Pacharacos. Sea como fuere, es indudable que estamos ante uno de los padres de la cumbia peruana.

En 1969 forma su propia agrupación y tiene su primera presentación en la inauguración del Club de Tiro del Rimac, contratado por Freddy Roland. En un inicio se pensaban llamar “Berardo Hernández y su Conjunto” pero Alberto Maraví, siempre con agudo olfato comercial, les sugirió un nombre más llamativo. Así, utilizando un viejo apodo que se remontaba a las épocas escolares, se nombran “Manzanita y su Conjunto”.

Continuando la relación con DINSA, ese mismo año graba su primer 45 RPM con el éxito Arre caballito y al año siguiente lanza su primer long play, nombrado de la misma forma. Todo esto sucede poco antes de que sus ex compañeros de Los Pachas –ya con Luis Silva como primera guitarra - también plasmaran su primer long play titulado “El ritmo peruano de Los Pachas”. Lamentablemente, al poco tiempo Berardo sale de DINSA enemistado con Maraví, con líos legales de por medio.

Diferentes músicos pasaron por la agrupación a lo largo del tiempo. Algunos de los que estuvieron desde esa primera etapa fueron Jorge Mariazza en los timbales, Paco Zambrano en el bongó (reemplazado luego por Héctor Mattos), Alex Novoa “piraña” en el bajo, Hernán Huamán en el órgano y Antonio “el negro” Medina en las tumbas.

La primera mitad de los setentas tiene a Manzanita como artista de Virrey. Allí graba dos larga duración (“El nuevo sonido” y “Manzaneando con Manzanita”), además de varios discos chicos, sea para Virrey o la subsidiaria DoReMi. Por esa época se amista con Maraví y vuelve a grabar para él, ahora en la nueva disquera Infopesa y bajo el nombre de El Monje Loco. Tal peculiar nombre lo describe muy bien ya que todos quienes conocieron a Manzanita coinciden en señalar que era una persona muy tranquila, pacífica y humilde, como si fuera un monje. Pero era una locura verlo tocar la guitarra.

Hacia 1976, Berardo junto con otros dos socios forma su propio sello: EDYSAMBER. Allí lanza otro de sus más famosos temas, “Paga la cuenta sinvergüenza”. Además, participa como guitarrista para otras agrupaciones que graban para su disquera. Durante la década de los ochentas, Manzanita continúa grabando discos de 45 RPM para diferentes sellos (IEMPSA, Volcán, Parosa, etc) y graba su último long play, “El retorno de Manzanita”, que contiene sus temas clásicos pero con un estilo más moderno y cantados.

Cabe destacar la buena amistad que existió entre los maestros Berardo Hernández y Enrique Delgado, quien siempre lo apoyó. Incluso en muchas ocasiones Enrique acompañó a Manzanita en sus presentaciones tocando el órgano. Finalmente, gracias especiales a Manzanita Jr, eximio guitarrista como su padre, quien nos ayudó a publicar esta historia.

lunes, 26 de abril de 2010

Ranil y su Conjunto Tropical

De izquierda a derecha: Riyder Zumba, "Resortes", Betto Gaviria, Ranil, Victor Rivas. Abajo Holmes Zavaleta.

Toca el turno de presentar a Raúl Llerena, natural de Belén - Iquitos. Muy polifacético, se ha dedicado al periodismo, la música, la política, a hacer empresa, etc. A continuación un poco de su historia:

El apego por la música lo hereda de su madre, quien era cantante y guitarrista. Viaja a Lima donde estudia para ser maestro y vuelve a su tierra para ejercer su profesión, llegando incluso a enseñar en la frontera peruana. Adicionalmente se dedica al periodismo, labor en la que se desempeña hasta hoy en día.

Su primera experiencia musical la tiene como voz de Los Paisanos, grabando música criolla para el sello Smith. Desde entonces ya se daba cuenta que en el negocio de la música de entonces los últimos beneficiados eran los músicos. Durante la primera mitad de los setentas aparece en Belén el grupo “Los Silvers” de Johnny Quinteros, quienes acuden donde Raúl en busca de consejo por su mayor experiencia como músico. Así, Raúl los ayuda cuando graban para Infopesa y nota que la música tropical tiene un gran potencial.

Para la segunda mitad de los setentas decide formar su propia agrupación tropical y convoca a músicos de Iquitos. La primera guitarra fue ocupada por diferentes músicos dependiendo de la época, siendo los más importantes Limber Zumba -que venía de Los Silvers- y Betto Gaviria. En su momento, también Emilio Piña y Luis Nigro se desempeñaron como guitarristas. Entre el resto de miembros fundadores estuvieron Rider Zumba en el bajo, Paluca Flores en los timbales y Marco Rivas en las tumbas.

Raúl ya consciente de que los mayores beneficios los concentraba el empresario, decide formar su propio sello discográfico llamado “Llerena”. En dicho sello llega a grabar más de una docena de long plays y varios discos 45 RPM, bajo el nombre de “Ranil y su Conjunto Tropical” (Ranil es una combinación de los nombres Raúl y Nilsa, su esposa). Los músicos viajaban a Lima y la grabación y prensado de discos se realizaba en las instalaciones de MAG, corriendo luego la distribución a cargo del propio Ranil. En lo que respecta a la promoción, Raúl tenía su propia radio y canal de televisión, por lo que tampoco tuvo que enfrentarse a las mafias que cobraban por promocionar a los músicos.

En la década de los ochentas el grupo se desintegra debido a que la fiebre del petróleo decayó en la selva y la gente tenía menos dinero para comprar discos. Además, comienza a entrar con fuerza la cumbia con sintetizador, desplazando a la guitarra como instrumento principal. Así, Betto Gaviria parte hacia el “Grupo Pax” mientras que Emilio Piña sigue su camino en la música criolla.

Actualmente “La cumbia de mis viejos” se encuentra trabajando un proyecto con Ranil, próximamente más noticias.

lunes, 8 de febrero de 2010

Héctor Farfán (Los Dandys)

Arriba de izquierda a derecha: Félix Mantilla, Raúl Yauri, José Mujica, Carlos Palomino. Abajo de izquierda a derecha: Mascafierro, Héctor Farfán, Ernesto Cadenas.

Desde muy pequeño, Héctor vivió en un ambiente de música. Tanto su abuelo como su padre fueron músicos y el pequeño Héctor ya tocaba los platillos en la orquesta tropical de su padre a los 8 años. Sus primeros pasos en la adolescencia los da descubriendo instrumento tras instrumento, tocando un poco de todo, especialmente la percusión. Hacia 1973, cuando cursaba la secundaria en el colegio José Baquijano Carrillo, junto a sus compañeros forma “Los Rítmicos”, siendo solicitados para tocar en las fiestas de promoción (Julio Rojas, su compañero de carpeta, hacía la primera guitarra). Finalmente, Héctor termina abandonando el colegio para darse de lleno a su pasión.

Aproximadamente tres años después, un amigo contacta a Héctor con los músicos de la agrupación “Tomás y sus Latinos” y se juntan para formar Los Dandys, nombre que hacía alusión a sus ganas por ir siempre bien vestidos. Los miembros fundadores fueron Mario Gamarra (primera guitarra), Saúl Sánchez (bajo), Juan Sánchez (tumba y quinto), el Brujo (timbales) y Héctor Farfán (Bongó). Ese mismo año, Ketty Parodi los contacta para que graben en su sello discográfico, Sideral.

Sucedía mucho por aquella época que algunos músicos se juntaban para formar un grupo provisional con el objetivo puntual de grabar algunos temas y lanzarlos en discos. De esta manera, se formaron Los Dandys de Chorrillos, bajo la dirección de Manolo Rojas, la voz de Willy Cárdenas y la guitarra de Enrique Delgado. Ellos grabaron un solo 45 RPM para Sideral y el nombre del grupo quedó en el aire. Cuando Héctor llega a Sideral, Ketty les otorga el nombre oficialmente y lanzan su primer disco chico con el tema “Las tres Marías”.

Por entonces, en Sideral también grababan “Los Beta 5” (aunque bajo el nombre de “Los Betas 5”, para no entrar en problemas con FTA, su disquera oficial). Así Héctor los conoce y durante el resto de los setentas se desempeña como timbalero en dicha agrupación, a la par de su trabajo con Los Dandys. Por esa época también grabaron unos Dandys para el sello MAG, aunque no era el grupo de Héctor Farfán, lo cual acarreó algunos problemas legales por el uso del nombre.

Iniciando la década de los ochentas IEMPSA contrata a Los Dandys, grabando un primer 45 RPM con el tema “Roxanita”. Aquella vez para los instrumentos de cuerda contaron con Nelson Canavello (primera guitarra), Richard Melendez (segunda guitarra) y Pepe Hernández (bajo).

Pocos años después, casi a mediados de los ochentas, el ritmo tropical andino estaba muy bien posicionado y por ello la disquera le pide a Héctor tocar unos temas en ese estilo y así nace “Lindo amorcito”, con la voz de Alejandro Cáceres y la guitarra de Toto Sandoval. Dicho 45 RPM obtiene buen éxito y es seguido por otros discos chicos más. Finalmente en 1985 les llega la oportunidad de grabar un larga duración, también titulado “Lindo amorcito” porque volvía a incluir la canción más emblemática del grupo, aunque ahora en la voz de Guajiro Ortega. Acompañándolo estuvieron Felix Mantilla en la primera guitarra, Raúl Yauri en la segunda, Luis Lagos en el bajo, Victor Hugo en la tumba y Kike Mendoza en los coros.

Durante esta década, en paralelo Héctor se desempeñó como timbalero para Los Destellos, luego de su paso por Los Beta 5. Participó en el LP titulado “Para todo el mundo”, donde una composición suya -Falsedad- fue cantada por Fredy Francia. La relación con Los Destellos duró hasta 1993 y al año siguiente parte hacia Argentina en busca de porvenir. Allá forma el “Grupo Amor” con Guajiro Ortega y Johnny Orozco, para después formar su agrupación “Brisa Marina” junto con otros músicos peruanos.

Vuelve al Perú en el 2001 con la intención de activar su agrupación, pero dado que el nombre ya se encontraba registrado cambian a “Brisa del Mar”, nombre con el cual siguen tocando en la actualidad. Además, hacia la mitad de esta década forma “Los Gigantes de la Cumbia”, junto con otros músicos de las épocas de gloria de la cumbia peruana.

miércoles, 3 de febrero de 2010

Martín López (Los Extraños / Grupo Naranja)

Afiche original de los setentas, promocionando un concierto del Grupo Naranja.

La relación de Martín con la música empieza a una edad muy temprana, cuando todavía era menor de edad. Su tío era Paco Amayo, por lo que no era raro ver a Martín en las instalaciones de MAG, presenciando los ensayos y grabaciones de las agrupaciones más exitosas del momento. Al ser un chico “de la casa”, le llega la oportunidad de participar en unos coros para La Sonora de Lucho Macedo y no desentona. Luego de recibirse de alférez en la Policía Nacional, Fernando Rubio –por entonces director artístico de MAG- le propone grabar con dicha disquera.

Así, Martín comienza la búsqueda de músicos y decide darse a sí mismo el nombre artístico de Martín López: en realidad se llama Pedro Gregorio López, pero dado que su madre era devota del santo Martín de Porres, decide tomar su nombre. Entre los músicos que formaron la base de esa primera agrupación llamada “Martín López y sus Estrellas” estuvieron Alberto Lazo en el teclado, Jesús Hu en las congas, Oscar Ramírez en la guitarra y Carlos Meneses en los timbales. Lo primero que grabaron fue un disco 45 RPM donde inclusive no contaban aún con Oscar Ramírez y la guitarra estuvo a cargo de Raúl Herrera de Los Belkings. Ya para el long play titulado “Cocinando” fueron apoyados por toda una constelación de estrellas de la disquera: Melcochita, Joe di Roma, Ñiko Estrada, Coco Lagos, Tito Chicoma, etc.

Luego de esta experiencia, a partir de 1973 Martín López conforma “Los Extraños”, llegando a grabar discos 45 RPM para IMSA, Infopesa e INDISA. El nombre surge a sugerencia de Carlos Meneses y además estuvieron acompañados de Dante Herrera (1era guitarra), Pancho Lema (tumba), Perilla (tres cubano) y Alfredo Salazar (bajo). De todos los integrantes cabe resaltar a Pancho Lema, que venía de trabajar con “Los Beta 5” y paralelamente hacía música con “Los Príncipes”.

No hay que olvidar que Martín seguía con su trabajo de policía. Por entonces teniente, fue destacado a Ñaña y conoce a Víctor Hugo Álvarez, a quien apoyaría en las voces para su grupo Los Bossa Nova 107 (más tarde Grupo Amistad). Además, Martín forma un pequeño sello discográfico propio llamado Din-Don, donde graba con “Los Extraños” pero bajo el nombre de “Armonía 6”.

La primera grabación del Grupo Naranja aparece en 1976, aunque no se trató del grupo de Martín, siendo la historia como sigue: “Los Ecos” de Beto Cuestas venían trabajando con FTA, aunque Beto tenía su propio sello discográfico (Caracol) en asociación con Víctor Cáceres. Resulta que FTA no acepta grabar un par de temas de “Los Ecos”, así que deciden sacarlos en un disco 45 RPM para el sello Caracol bajo el nombre de Grupo Naranja y cantando Guajiro Ortega.

En julio de ese mismo año, Víctor Cáceres le propone a Martín López empezar a grabar para Caracol, pero tomando el nombre del Grupo Naranja. Así nacen los primeros 45 RPM del Grupo Naranja que todos conocemos, con composiciones de Tito Caycho (entre ellas la famosa "Juanita linda") y la guitarra de Beto Cuestas. Meses más adelante, Víctor forma su propio sello discográfico llamado Poderoso, llevándose al ascendente Grupo Naranja como abanderado.

La conformación del Grupo Naranja es la misma de “Los Extraños”, salvo que sale Perilla y entran Javier Saaz en el bajo y Roberto Herrera en la segunda guitarra, para darle al grupo un aire más de cumbia peruana y menos de guaracha. En Poderoso plasman su único larga duración, además de algunos discos chicos.

En 1978, Javier Saaz tiene una disputa personal con Víctor Cáceres y éste le pide a Martín que lo separe del grupo. Sin embargo, Martín no acepta, lo cual también significó darle la espalda a Víctor y abandonar Poderoso. Pancho Lema, que era muy amigo de Víctor, decide quedarse en Poderoso y así nace el “Grupo Fiesta”, promocionado también en sus inicios por dicho sello.

Un hecho curioso de la época es que se solía armar grupos a manera de parodia, para tocar covers de canciones reconocidas. En este caso, apareció el "Grupo Toronja" realizando su propia versión de "Juanita linda" en la voz de Paco Zambrano.

Estando sin sello discográfico, Martín decide reactivar su propio sello para lanzar un 45 RPM y en 1979 son contratados por IEMPSA, donde el Grupo Naranja graba muchos discos chicos. Una vez más, no olvidemos que Martín continuaba con su labor de policía y sus continuas apariciones en el mundo de la farándula no eran bien vistas por la institución, mucho menos en una época de dictadura militar. Por estos motivos le dan de baja, aunque Martín logra reingresar a inicios de los ochentas pero con la promesa de alejarse de la música. Por ello acaba la aventura del Grupo Naranja en IEMPSA, sin darles la oportunidad de poder grabar otro larga duración.

Alejado de la música, Martín continúa como policía pero además comienza a estudiar derecho en la Universidad San Martín. Para 1987 termina la carrera y cumplidos sus años de servicio, solicita su baja de la Policía para volver a la música. Por ello Naranja vuelve a finales de los ochentas, pero ya los tiempos eran otros y la salsa sonaba muy fuerte. Un joven Koko Giles le da a Martín unos temas del Grupo Contraste de Colombia y así nacen unos nuevos discos 45 RPM del Grupo Naranja, nuevamente en IEMPSA pero ahora como salsa.

También en la misma dirección, Celia Hernández –directora artística de IEMPSA- le pide ayuda a Martín para lanzar algunos covers de la salsa más sonada del momento. Por ello Martín colabora en los coros para un disco con “Sabor Latino”, haciendo una versión de “La chica de Chicago”, lo cual sería la última grabación de Martín López en vinilo.

Lo que vino en adelante para el Grupo Naranja fueron algunos cd’s para Rosita Producciones en estas dos últimas décadas. Además en la primera mitad de los noventas Martín participaría en la producción “Bombazo peruano” grabada para Argentina, al estilo de la bailanta. Mientras que en la segunda mitad de ese década, Martín estaría ligado a Aguamarina (que no eran los mismos de Sechura) y aquella experiencia con la cumbia norteña lo lleva a formar “Onda Norteña con los Hermanos López”, también del mismo estilo.

domingo, 3 de enero de 2010

Luis Isla (Los Rogers)

De izquierda a derecha: Pedro Li, Julio Azaldegui, Luis Nigro y Luis Isla.

En esta ocasión presentamos una breve reseña histórica de Los Roger’s, a partir de la carrera de su voz principal, Lucho Isla. Va además como un homenaje a Luis Nigro, quien lamentablemente falleció hace poco:

La historia musical de Lucho Isla comienza a inicios de los sesentas cuando participa, junto con Julio Ríos, en un concurso de canto organizado por la Radio Atlántida de Iquitos. El dueto salió ganador y como premio obtuvieron un viaje a la capital. Sin embargo, Lucho volvería a Iquitos para ver a su abuela enferma y durante los siguientes años alcanza cierto renombre en su ciudad como cantante de nueva ola.

Esta primera etapa de cantante culmina con la llegada del chileno Boris Aedo, quien contacta a Lucho con la idea de formar un grupo para amenizar las noches del entonces majestuoso Hotel de Turistas de Iquitos. Lucho acepta e incorporan a Luis Nigro como guitarrista y a Héctor Mendoza para la batería. La agrupación se hizo llamar “Los Sonatas” y tan buena impresión dejaban a los turistas que unos capitalistas dedicados a diversos negocios vinculados al turismo, les plantean pertenecer a su compañía para que toquen en su cadena de hoteles, haciendo giras Miami – Maracaibo – Iquitos. Pero antes querían probar la aceptación que tendrían haciendo una presentación en Miami.

Es así como el conjunto cambia su nombre a “Grupo Copisa”, por el nombre de la compañía, y viajan a Miami promocionados como un conjunto autóctono de la amazonía, visten como aborígenes y tocan música de la región. La acogida supera las expectativas y a su retorno a Iquitos les ofrecen un contrato muy beneficioso. Firmado el contrato, quedan a la espera de la primera gira, pero desafortunadamente la esposa de Héctor enferma y tiene que llevarla a su natal Chiclayo. Lo que inicialmente iba a ser un viaje de semanas, con retorno previo al inicio de la gira, termina prolongándose por meses. El resto del grupo no logra conseguir otro baterista y el contrato se rescinde por incumplimiento.

Boris acongojado se marcha de la ciudad y Lucho con Luis Nigro continúan con las presentaciones en el Hotel de Turistas de Iquitos. Ya en la segunda mitad de los sesentas llegan a la ciudad dos músicos chalacos: el bajista Oswaldo García y el baterista Julio Azaldegui, quien había tocado en la agrupación Papo y su Combo. Ellos aceptan formar un grupo con los iquiteños, incorporando además a Pedro Li en la segunda guitarra y a Germán Lizano también como cantante.

Discutieron mucho acerca del nuevo nombre para la agrupación; mientras que cansada de tanta indecisión, la esposa de Julio les sugiere que se llamen como la marca de su batería, “Roger”. De esta manera adoptan el nombre “Los Rogers” y tocan por aproximadamente 5 años, con gran éxito en Iquitos.

La disquera FTA los busca y graban en Iquitos algunas canciones que son enviadas a Lima. De esta manera nace el primer 45 RPM de Los Roger’s, seguido por 2 mini long plays. Buscando obtener mejores réditos, se mudan a la disquera IEMPSA, donde a finales de 1971 plasman su único larga duración titulado “Qué ardiente”.

Los Roger’s tienen un abrupto final un año después del lanzamiento de su long play, cuando estaban en la cúspide de su fama. Resulta que en un viaje a Lima, Lucho consulta en la Asociación Peruana de Compositores por las regalías generadas por Los Roger’s y éstas ya habían sido retiradas por dos miembros del grupo. A su vuelta a Iquitos y ya suspicaz, investiga a profundidad los contratos de la agrupación y también encuentra algunos malos manejos. Enterados los demás, el grupo se desintegra y desaparece luego de algunos meses. Así acaba la incursión musical de Lucho Isla, aunque Luis Nigro pasó a tocar para la orquesta de Orlando Cetraro y mantuvo su trabajo de compositor.

domingo, 29 de noviembre de 2009

Los Yabar Juniors, los reyes de la música variada

De izquierda a derecha: Carlos Barriga, Geroncio Yabar, Luis Yabar, Antonio Yabar, Herman Yabar, Vicente Gamarra, Alberto Rivera.

Tuvimos el agrado de conocer a la hospitalaria familia Yabar. Gracias a Lucho por hacer esto posible. A continuación una pequeña reseña de la agrupación, especialmente dedicada a Felipe y todos los visitantes de la página que recuerdan con nosotros tiempos pasados:

Todos los hermanos nacen en Chiquián, Ancash, pero de muy niños se establecen en la capital. El gusto por la música lo heredan de su padre, el señor Policarpo Yabar, quien integraba la banda de su pueblo tocando el trombón y además era aficionado a la guitarra. Así, siempre en casa estuvo presente una guitarra que llamaba la atención de los jóvenes Yabar, en especial de Antonio, cuyo entusiasmo contagió a sus hermanos para convertirse en músicos. Aunque la madre no quería que se dediquen a la música, con la ayuda de su padre y otros familiares consiguen el dinero para comprarse dos guitarras eléctricas. En ese momento todos los hermanos tocaban instrumentos de cuerda.

Por aquella época estaba de moda que los grupos tengan un nombre en inglés y, los Yabar, estuvieron a punto de llamarse The Strongers, pero finalmente como todos eran hermanos y la gente los conocía como “los Yabar”, prefirieron nombrarse “Los Yabar Juniors”. A través de amigos conocen a Walter Cuzcano, quien tenía una batería que la dejaba de forma permanente en casa de los Yabar y se une a ellos. Todos se inician tocando rock, ya que entre sus influencias estaban grupos como The Ventures o los nacionales Belkings. Como primer cantante y tumbador tuvieron a Oscar Aquino, cuya hermana solicitó que tocaran para su quinceañero. Así, como tenían que tocar música bailable se apresuraron a ensayar algunas canciones de Los Destellos. Aquel quinceañero fue la primera presentación de Los Yabar Juniors, el 8 de octubre de 1972, cuando los hermanos bordeaban los 20 años.

Con la primera presentación comienzan más invitaciones para tocadas, junto con la exigencia de música popular. Walter no siempre aparecía en las presentaciones, por lo que paulatinamente Herman deja la guitarra por la batería; mientras que un primo, Vicente Gamarra Yabar, entra a la segunda guitarra. Posteriormente continúa la reestructuración del grupo, con la salida de Oscar Aquino –reemplazado en las tumbas por Alberto Rivera- y la llegada de otros primos: Luis Yabar (órgano) y Carlos Barriga (huiro).

Justamente Luis conocía a Walter Vargas, quien trabajaba como ingeniero de sonido en la disquera El Virrey y los anima a grabar. Así nace en 1974 el primer disco 45 RPM con dos cumbias instrumentales. Por ese entonces Antonio realizaba sus prácticas profesionales en un colegio, se percató de que uno de los alumnos tenía buena voz (Freddy Villavicencio) y lo reclutó para el grupo. Al año siguiente pegan un hit con la cumbia cantada “La cucharadita”, lo cual fue el espaldarazo para que les propongan grabar todo un long play.

Todo el grupo empieza a crear sus propias canciones, aunque cada uno de los hermanos tenía sus gustos particulares. Antonio era más apegado al rock y a lo instrumental, Geroncio a la cumbia y Herman a la balada o el rock lento. Toda esta mezcla de géneros finalmente es la que los lleva a posicionarse como “los reyes de la música variada”. En 1976 sale a la luz su primer y único long play titulado “Corre que te agarro”, que conforme al espíritu del grupo contiene cinco cumbias, tres baladas, dos rock, una salsa y una rumba.

Luego de algunos discos chicos más termina la relación contractual con Virrey y se dedican básicamente a las giras y presentaciones. Por esas épocas un joven y aún desconocido Carlos Ramírez, en una de sus primeras aventuras musicales, integra el grupo de los hermanos Yabar.

En la primera mitad de los ochentas conocen a Julio Garay, director del cuzqueño Grupo Trébol, quien los invita a grabar para su disquera Trébol. Ahí también grabaron cumbias en discos de 45 RPM hasta que el proyecto de Julio se truncó. Ya en la segunda mitad de los ochentas viran hacia la salsa y cuando Luis Yabar deja el grupo para radicar en Venezuela, nuevos integrantes ingresan al grupo para conformar una orquesta y tocar la salsa a la manera tradicional, con instrumentos de vientos.

La orquesta salsera anduvo bien hasta que se produjo una escisión y parte del grupo se va a formar su propia orquesta: La Rebelión. Este golpe, sumado a los deberes laborales y maritales, termina por dar fin a Los Yabar Juniors. De todas formas, hasta el día de hoy, familiares, viejos amigos y aquellas personas que vieron a los hermanos en sus inicios continúan solicitando sus servicios para celebraciones familiares y ocasiones especiales. Y los Yabar, prestos a honrar la amistad, siguen brindando clase con su fantástica música variada.

martes, 29 de septiembre de 2009

Arturo Gárate (Los Trionix de Rioja)

Gracias a la ayuda de amigos como Juanito y Pedro Díaz pudimos conocer a Don Arturo Gárate, a continuación un poco de lo que amablemente nos contó:

Siempre me gustó la música pero para poder materializarlo estaba la dificultad de comprar equipos, cosa que no podía lograr sin el respaldo de un sueldo. Por ello me dediqué a la docencia y aquel camino, que me alejaba de la música, terminó por hacer de mí un músico.

Enseñaba en el colegio Santo Toribio y tenía un grupo de alumnos aficionados a la música. Con ellos decidimos formar una agrupación, para lo cual había que dedicarse a tiempo completo si se quería tomar en serio. Ellos terminaban sus estudios y yo tuve que buscar un reemplazo para mi labor de maestro.

Llegamos a un acuerdo para formar una Sociedad porque ninguno tenía capital para comprar los equipos. Sin embargo, como ellos no tenían a nadie que los respalde, solo a mi nombre tuve que sacar un préstamo en el Banco Amazónico. Finalmente la Sociedad no funcionó porque no quisieron asumir el riesgo y prefirieron que yo les pague un sueldo por su trabajo. Así, yo solo fui pagando el préstamo y me convertí en el único propietario de los equipos.

En esa época estaba de moda entre los grupos internacionales ponerse nombres raros, por eso decidimos llamarnos Los Trionix, que es una voz griega compuesta de “tri” (tres) y “onix” (uñas). Traducido al castellano sería “Tres uñas”. Nosotros éramos Arturo Gárate (director, órgano), Germán Rojas (guitarra), Pedro del Castillo (guitarra), Raúl Pérez (voz), Félix Castro (bajo), Pepe del Águila (batería) y Raúl Segura (timbales).

Al inicio nunca pensamos en grabar, para nosotros todo era una afición. Inauguramos el grupo el 25 de mayo de 1973, tocando en el aniversario del colegio de donde procedemos. Tuvimos una época de oro, alcanzando éxitos que no pensábamos. Teníamos contratos en toda la selva, no teníamos fechas libres. Incluso para San Juan nos contrataban con un año de anticipación. Y todas las fiestas eran de un lleno completo.

A lo largo de nuestra vida artística tuvimos que enfrentar dos grandes problemas. Por un lado, estaba la escasez de músicos, especialmente en Rioja que era una ciudad pequeña entonces. Yo tenía que buscar músicos en otras ciudades como Chiclayo, Trujillo, Lima, Tarapoto. Y entre los grupos que ya existían nos disputábamos los músicos, a veces nos los quitábamos de mala forma. Llegaba el momento de la presentación y no tenías a tus músicos, se los había llevado otro. Además no se podía preparar un repertorio de un día para otro.

Y el otro problema era la informalidad. Entre los músicos había mucha gente malograda, alcohólicos, marihuaneros. Gente irresponsable que sabiendo que tocarían esa noche, se malograban. Y así, en mal estado, tocaban y cantaban. En Rioja hubo otra agrupación llamada Los Génesis, que más tarde se cambiarían de nombre a Siglo XX porque ya existía otro grupo de cumbia con el mismo nombre. Ellos abandonaron primero por los problemas con los músicos, mientras que Los Trionix nos mantuvimos con altos y bajos hasta inicios de los noventa.

Pertenecemos a la época de grupos como Juaneco y su Combo o Sonido 2000 y ellos ya estaban grabando en las disqueras. Muy en especial Germán, que era el compositor de la mayoría de nuestros temas, me reclamaba por buscar la forma de grabar ya que nuestros temas no eran menos que los de otros grupos. Pensamos que era un gran negocio el de la grabación pero era una ilusión, es más un negocio para el dueño de la disquera porque las regalías para el grupo eran insignificantes. Lo positivo era que nos ayudaba a difundir la música y eso repercutía en la posibilidad de tener más contratos para tocar.

Así, en 1976 fuimos a Lima llevando todos nuestros equipos y nos presentamos a la disquera Infopesa que accedió a grabar nuestro primer LP titulado “Bonita y caprichosa”. Durante el tiempo que duró la grabación ofrecimos nuestros servicios en el Club Social Rioja, donde tocábamos en fiestas, lo cual nos ayudó para mantenernos en la capital.

Y así como fue nuestra iniciativa el grabar nuestro primer disco, al año siguiente volvimos a Lima para grabar nuestra segunda producción llamada “Vuelven Los Trionix”. Más adelante en el sello Volcán llegamos a grabar cuatro 45 RPM pero sin mayor éxito. Ya Germán no era el compositor y las canciones eran muy sentimentales y más lentas. En la selva gusta la música rápida, que permita saltar, como en las pandillas.

jueves, 20 de agosto de 2009

Leonardo Vela (Siglo XX / Sonido Verde)


Tuvimos el gusto de conocer a Leonardo Vela, figura muy importante dentro de la cumbia peruana, que dejó constancia de su calidad como guitarrista y compositor. A continuación, a manera de relato, un extracto de lo que nos contó:

Para mí la música nace con uno, recuerdo que desde que tenía uso de razón era inquieto para la música. Es así que ya a los 6 años me gustaba los instrumentos de cuerda, aunque en esa época no había guitarra eléctrica y empecé con mandolina pero con afinación de guitarra. Crecí escuchando música tropical, especialmente colombiana y ecuatoriana. A los 14 años tuve la oportunidad de tener una guitarra criolla y ahí comienzo a hacer mi música. El primer grupo donde participé fue Los Electros, pero al estar en calidad de invitado me pusieron como tumbador. Yo no quería ese instrumento, lo mío era la guitarra, pero lo hice por acercarme más al mundo de las agrupaciones musicales. Recuerdo que al terminar una fiesta me dieron una guitarra para tocar dos canciones y la gente se puso a bailar frenética, lo que fue una gran emoción para mí y la confirmación de que haría esto por el resto de mi vida. Dos años más tarde trabajé con Los Duendes en mi primera experiencia como guitarrista.

Además de tocar, siempre me interesó la creación musical. En ese entonces yo componía canciones y para mí todo era emoción, aún no lo veía como una posibilidad porque no tenía la oportunidad de grabar. Sin embargo conocí a Los Mirlos y ellos se llevaron a Lima la que yo diría que fue mi primera inspiración, “El poder verde”. A los meses pude escuchar en su long play esa canción que había compuesto y me dio mucha alegría escuchar al fin mi música. Pero al mismo tiempo me picó y me dio más ánimos para seguir componiendo.

Siglo XX se forma en Rioja en 1973 y su director, que era moyobambino como yo, me invita para que sea la primera guitarra del grupo. Acepto y en ese entonces éramos Pedro Rojas (director / segunda guitarra), Leonardo Vela (primera guitarra), Walter Paíma (bajo), Carlomagno Díaz (batería), Hernán Ortiz (tumba) y Juan Díaz (vocalista). Ahí continúo mi carrera como compositor y grabamos nuestra primera producción en el sello Volcán, titulada “Te lo pido… por Dios”, donde la mayoría de temas eran de mi autoría. Debido a que los músicos en la ciudad de Rioja eran escasos, más adelante nos trasladamos a Moyobamba y es en ese período cuando grabamos nuestro segundo LP, “Selva de amor”, donde las voces las hace un moyobambino: Walter Arévalo. Para este disco compuse la canción que pasaría a ser la más famosa del grupo, “La naranjadita”. Cosa curiosa porque esa canción la grabé como un complemento del long play, nunca imaginé que llegase a tener tanto éxito. Es aquí cuando me siento más en valor con mi trabajo como compositor, me digo que mis canciones realmente sirven y va creciendo la ilusión de tener un conjunto propio.

Al terminar de grabar “Selva de amor” la disquera me propone quedarme en Lima para trabajar con ellos de forma permanente. Me quedo y termina mi participación en Siglo XX, aunque ellos continúan sin mí. Otros grupos donde tuve alguna participación fueron Los Amautas de Moyobamba, donde reemplacé un tiempo a Germán Rojas, primera guitarra. También integré el grupo Arco Iris, una vez más con Walter Arévalo. Y participé junto con Jorge Franco como socio empresario en Los Reales, grupo que se formó con músicos de Lima y Moyobamba.

Me fui haciendo conocido en la capital y como las disqueras siempre estaban viendo qué artista de la selva promocionar, no me faltaron ofertas, “La naranjadita” era una buena carta de presentación. Infopesa me propuso trabajar con ellos pero no acepté. Más adelante un amigo me presentó en Universal y acepté firmar contrato con ellos. Es ahí cuando formo Sonido Verde. En ese entonces éramos Leonardo Vela (director / primera guitarra), Carlos Córdova (segunda guitarra), Leoncio Vásquez (bajo), Marcial Rojas (timbales). Grabamos nuestra primera producción en 1980 aún sin contar con instrumentos propios. Se llamó “Fiesta Verde” y en las vocales estaba Eduardo Vizconde. Luego vino una etapa muy fértil donde hicimos muchas canciones. Llegamos a grabar unos siete long plays en Universal, pasando luego al casete y el disco compacto.

Si te gusta la música hay que perseverar, no hay que darse por vencido. Por una temporada ya no hubo Sonido Verde, pero la música siempre me inquieta y en la actualidad seguimos tocando.